viernes, 24 de julio de 2009

hablando de epitafios

Nada.
-Hablo para mí-.
Dime por qué la mano se cansa
de cargar tantos recuerdos y de
esperar tantas promesas que no traspasan los labios.

En serio, nada.
-Le repito a ella-.
Será acaso que no ha llovido en meses
y te has contagiado de la sequía
que viene haciendo estragos tus presentes ya pasados.
¿Cómo hago para evitar el contagio?
¡¿Cuarentena!?
Suena mi voz; síntoma de rechazo al contagio.
¿Qué?
No nada, nada, olvídalo.
Cuánto te ha costado la mansión
del “no puedo, me cuenta tanto”

Salimos pisando del escombro de las lápidas, epitafios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario