Noche.
Ladran los perros
para ahuyentar mis molestos pasos.
¿Será para despertarla
o una linda serenata para la triste luna?
Están al asecho
como esperando cualquier ataque de animales más perros que ellos.
Les agradezco su atención para conmigo
ya que en todo el camino hacia los sueños
nadie tan humano como ustedes me había ladrado.
Sé que su violencia es natural
como lo es su movimiento de cola.
Esperan el tiempo del que no saben
y el asfalto será su tumba.
Por último, sólo espero el contagio de su digna rabia.
viernes, 4 de septiembre de 2009
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